Palabras de Max en el acto de compromiso político y social por la Educación
He venido aquí a firmar un compromiso. Mejor dicho, a reiterar un compromiso por escrito ante testigos de excepción. Digo así, porque la organización política que represento y postula mi candidatura presidencial, la Alianza por la Democracia (APD, ha tenido desde siempre un compromiso indeclinable con la educación que reafirmamos en esta ocasión.
De un tiempo acá el país se ha vestido de amarillo. La APD también se vistió de amarillo en apoyo a la campaña del 4 por ciento cuando todavía formaba parte del gobierno. Nuestra posición se ha expresado desde la calle, desde los medios de comunicación y desde la Cámara de Diputados, a través de la acción de nuestra diputada nacional.
Desde dentro y desde fuera del gobierno nuestra posición ha sido la misma. Estamos convencidos de que solo una educación de calidad para todos los niños, niñas y personas jóvenes y adultas garantizará la formación integral de quienes componen el pueblo dominicano, fortalecerá la cohesión social al apostar a la igualdad de oportunidades, garantizará el desarrollo de las competencias necesarias para una integración adecuada a la vida productiva y, en definitiva, permitirá el desarrollo sostenible de nuestro país.
Felizmente, este convencimiento no es solo nuestro. Se ha afianzado de manera progresiva en toda nuestra sociedad, gracias a la labor concertada y tesonera de la Coalición para una Educación Digna, de las organizaciones que la componen, así como la de millares de ciudadanos y ciudadanas conscientes.
Sé que los déficits son importantes y los retrasos son grandes. A propósito de esta situación quiero recordar al profesor Juan Bosch cuando decía que “si la tarea ha de durar un siglo, comencemos hoy”.
No se debe postergar un día más el cumplimiento del acuerdo del 4 por ciento. La ley 66-97 dio un plazo de dos años para lograr el objetivo. El Plan Decenal 2008-2018 también estableció un plan escalonado para cumplir el requisito. No estamos de acuerdo con más posposiciones. El 4 por ciento debe quedar plasmado en el presupuesto y la ley de gasto público del año 2012. Por eso creo también, que la ley propuesta sobre Estrategia Nacional de Desarrollo debe ser corregida.
No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, por nueva vez. Hay que trabajar con ahínco y con conciencia en esta dirección. Hay dónde recortar. Se puede y se debe comenzar por los privilegios irritantes.
Todos sabemos que no basta con invertir más. Hay que invertir mejor. Una buena parte de los esfuerzos debe dirigirse a la gestión financiera y a la gestión de personal.
Las construcciones escolares, el desayuno escolar, la impresión de materiales didácticos y los seguros para maestros han contaminado la gestión financiera del Ministerio de Educación. Me refiero a la corrupción. Las correcciones son imperiosas. Se impone la transparencia.
La gestión de personal se ha visto empañada por el clientelismo. Hay que eliminarlo de una vez por todas de la educación. Y de toda la gestión pública. El sustento de la transformación debe residir en la formación y la dignificación de los maestros.
Nunca nadie hace nada solo. Esta es una tarea de todos y de todas. Cada uno y cada una deben hacer lo que esté a su alcance. Uno de los ayuntamientos del país está dirigido por un alcalde de la APD. Es el municipio de Altamira. Con los limitados recursos municipales, con aportes y trabajo voluntario estamos desarrollando allí un plan de alfabetización. El objetivo es declarar a Altamira territorio libre de analfabetismo.
Concluyo haciendo un llamado a que impulsemos la revolución educativa que requiere nuestro país en base a la participación y al control social. En base a la movilización ciudadana.
El pueblo dominicano tiene una gran tarea por delante. Entre todos y todas podemos cumplirla.
7 de septiembre de 2011.





